ginkgo

Los ciclos de la Naturaleza, como ciclos de la vida, poetizan el devenir de nuestros días
Las obras de Norma Siguelboim son alegorías de la belleza de las formas vivientes, de sus delicadas morfologías de existencia.
En esta pieza se puede percibir una sagrada comunión entre la naturaleza y el hombre. Esta armonía, hoy frágil y vulnerable, vibra en sus instalaciones, creando un estado de conciencia íntimo y profundo que nos recuerda que debemos proteger la vida para poder protegernos a nosotros mismos.

El arquetipo jungiano del Árbol de la Vida es el núcleo de la obra, escenificado a través del Ginkgo Biloba. Esta especie de cualidades terapéuticas se yergue como símbolo de resistencia milenaria, es un fósil sobreviviente a los ciclos geológicos y a la máxima destrucción del hombre que fue Hiroshima.
El sistema constructivo de la artista encarna estas formas naturales en ecosistemas artificiales.

Fragmento escrito por la Lic. en arte. Fabiana Barreda.

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